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Errores de traducción 9 enero 2011

Posted by José Ignacio Merino in Curiosidades.
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Hoy tengo ganas de contar una pequeña curiosidad que consiste en porqué a Moisés se le representa con cuernos.

Si os fijáis, en el Moisés de Miguel Angel, de su cabeza salen 2 hermosos cuernos que el autor quiso disimular añadiendo bucles a su cabellera.

Esta cornamenta viene por un error de traducción de la biblia.

El texto hebreo original del libro del Éxodo donde narra cómo Moisés consiguió las tablas con los mandamientos habla que su rostro emana rayos de luz (“karan ohr panav”, Éxodo 34:29-35), sin embargo San Jerónimo en el año 400 lo tradujo al latín como “comuta esset facies sua” (su rostro era cornudo) en su Vulgata (llamada así esa traducción porque su misión era hacer llegar la biblia a la mayor cantidad de gente posible “vulgarizándola” al traducirla del hebreo al latín).

Así que por un error de traducción tenemos al pobre de Moisés representado por todos los artistas con un par de cuernos en su cabeza. Y todo porque la palabra hebrea “karan” puede significar tanto cuerno como rayo y seguramente San Jerónimo tuvo un mal día cuando le tocó traducir ese pasaje.

Ese error de traducción se corrigió en el Siglo XVIII, así que no lo busques en tu Biblia porque no lo encontrarás.

¿Un error aislado? Más bien no. ¿Recuerdas la famosa frase de Jesús en el nuevo testamento de “más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el reino de Dios” (Mateo 19:24)?.

Otro error de traducción. En el texto griego del cual se tradujo al latín, se usó la palabra “kamelos” que es una soga gruesa con la que se amarraban los barcos. Esa palabra fue incorrectamente traducida por “camello”.

Así pues el texto se refiere a que es más fácil que la soga gruesa con la que se ataban los barcos pasase por el ojo de una aguja que un rico entrase en el cielo. ¿A que ahora tiene más sentido?

Esto aunque parezca una tontería, no lo es. En primer lugar, la Biblia no es un único libro, sino una recopilación de distintos libros del antiguo (Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut, Samuel, Reyes, Crónicas, Esdras y Nehemidas, Ester, Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, …) y del nuevo testamento (Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Hechos de los Apóstoles, Romanos, …).

Hay más textos de la época que también narran hechos de la vida de Jesús o del pueblo judío y no son considerados para formar parte de la Biblia. De hecho el libro de Tobias, el libro de Judit, el libro de Ester, el libro de la Sabiduría, Eclesiásticos, Baruc, carta de Jeremías, algunos añadidos al libro de Daniel y los libros 1 y 2 de los Macabeos son los llamados textos Deuterocanónicos, los cuales son incluídos en el Antiguo Testamento cristiano, pero no en el Tanaj judío (que es su Biblia).

También tenemos un Evangelio de Felipe (donde dice que María Magdalena era la novia de Jesús), de Tomás, de Marción, de María Magdalena, de Judas, otro evangelio de Juan, el evangelio de Valentín, el de Marcos, de Pedro, el de los hebreos, de los ebionitas, de Bernabé, … Todos son evangelios que narran la infancia o la vida de Jesús. Ninguno está incluido en la Biblia actual. Incluso el Apocalipsis, que hoy en día está incluido, no lo estuvo hasta después del siglo V.

Como ves, la Biblia no siempre ha sido como hoy la conocimos. Primeramente la iglesia se ocupó de fijar los libros que la conforman (el canon bíblico) y posteriormente se ocupó de validar las traducciones de esos textos. No es lo mismo traducir “llena eres de gracia” con respecto a María que llamarla “agraciada de Dios”. En el primer caso se hace referencia a que María está llena de gracia (o sea, que es perfecta) y en el segundo que le tocó en suerte ser la elegida. En un caso tenemos a un ser perfecto (es decir, inmaculada) y en el otro tenemos a una ganadora de la lotería divina.

Es en la propia traducción de la Biblia donde se hacen “sugerencias” y anotaciones. De hecho Lutero, padre del protestantismo, hizo su propia traducción de la Biblia al alemán y añadió algunos textos apócrifos que el consideraba relevantes. Básicamente lo que hizo fue quitar esas sugerencias y dar una traducción más libre. Esta fue uno de los pilares del protestantismo gracias a que el pueblo llano alemán pudo leer la Biblia sin necesidad de saber latín, griego o hebreo.

Creo que ya podrás intuir que aunque se detectasen los errores de traducción, el clero era reacio a cambiarlos. Admitir esos errores hubiese supuesto el dar carta blanca a que surgiesen versiones mejoradas de la Biblia fuera del control de Roma. Así que mejor dejar las cosas como están, aunque eso supusiese “coronar” al pobre de Moisés o preguntarnos cómo es posible que los hebreos se dedicasen a enhebrar camellos.

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